El 30 de Marzo del 2008, recibimos esta opinión...


Carta al alcalde

Señor Soler. En los últimos días he visto en algún medio, su comentario sobre San Antón y me ha decepcionado por completo. Le conocí personalmente, creo que siendo usted concejal de cultura, y me trató con toda corrección, por lo que tenia un cierto concepto de usted. Hoy tengo mis dudas, y pienso que lo inteligente de una persona y en lo especial de un alcalde, debe tomar sus decisiones después de escuchar a todas las partes.

Personalmente he hablado con este sector de la población y he comprobado que hay tres grupos con distinta forma de pensar, uno que no quiere que se tire por nada, otro que se tire a toda costa y un tercero más razonable a mi parecer que si hay que tirarlo que sea basado en dos razones, una que sea imperativamente necesario “cosa que saben por varias razones que no es así”, y segunda, que sea económicamente interesante para todos mediante un plan especial, puesto que no hay que olvidar que son los dueños de los solares.

En los últimos días, se han producido unos fuertes cambios de pensamiento desde que se iban hacer unos estudios estructurales para determinar uno u otro modo de proceder, hasta que una forma imperiosa ( tirar a toda costa el barrio ), produciendo así un estado económico-ruinoso para los vecinos.

Todos los interesados en hacer leña del árbol caído se han lanzado sobre usted, diciendo que estaba deshaciendo lo que había hecho su antecesor.
Si fuese usted inteligente, como así espero, lo correcto es rectificar esa forma imperativa que él tubo, y que en definitiva nunca hubiese logrado, puesto que legalmente no es viable, ya que San Antón, a pesar de pequeñas deficiencias como todos sabemos es una de las mejores obras de su tiempo, y creo que con el presupuesto inicial que salió, se podría reparar y colocar ascensores, quedando así un barrio histórico, armonizando y enriqueciendo el conjunto de su ciudad.


Si las obras salieran a concurso publico.

¡ SOBRARIA DINERO ¡


Nota: Espero que estas letras las lea con el mismo espíritu que las escribí, por eso pienso que debería contestarme con el corazón en la mano y no como uno más de esos políticos.


Opinión integra respetando el anonimato.